CRÓNICA ATARFE VEGA ROCK 2005.

Granada

Crónica de F. Javier González.

 

VIERNES.

A una hora nada habitual, un viernes a las tres de la tarde, daba comienzo la segunda edición del festival granadino con su nuevo nombre, asentándose como Atarfe Vega Rock y dejando atrás su anterior emplazamiento en Pinos-Puente y su antigua denominación. Hay que comentar que la organización del festival aprende de errores pasados y se esfuerza cada año más en dar servicios de calidad, aunque a veces no les acompañe la suerte. En cualquier caso, mi enhorabuena por el emplazamiento y el invento de la zona de descanso, aunque en otros temas habrá que seguir mejorando, como ahora veremos. Pero vamos con las actuaciones…

EBONY ARK: Nada menos que el único grupo español del festival, todo un reto para los madrileños, por añadidura abriendo fuego a horas intempestivas. Lo solventaron bien, aunque con un sonido nada bueno y pocos espectadores. Aguantaron el tipo y su actuación fue más que aceptable. Sin duda, esta banda a medio camino entre el gótico, el progresivo y el metal sinfónico crece cada día y se va haciendo camino, y su vocalista, Beatriz Albert, fue de las mejores del festival. Algunos temas, como “Thorn of ice” y sobre todo “Searching for an answer”, notables.

SAYOWA: Los brasileños fueron probablemente la banda más floja del festival. Caña con ritmos amerindios y temas potentes, pero un poco trillados. Un grupo más en el Festival, aceptable, pero sin mucha historia. Y es que cuando el público está más pendiente de las versiones de Metallica y de Sepultura que de tus creaciones… malo.

CANDLEMASS: El doom ha tenido un espacio muy importante en este Atarfe, y un gran apoyo del público. Puede decirse que Candlemass fueron los primeros que tuvieron un apoyo masivo de la gente, claro que también el número de metaleros se había multiplicado a estas horas. Un set list extrañamente adecuado, compuesto íntegramente de sus temas clásicos, constituyó la actuación de estos veteranos músicos. Sonaron “Well of sounds”, “Solitude” y al final “Dark are the veils” entre otros en una espléndida descarga. Pero la fiesta del doom se completará al día siguiente con Anathema…

DORO: Doro hubiera sido un triunfo para el Festival, de no haber sido porque sustituía a Overkill. Su concierto fue bueno, desde “I rule the ruins”, con que empezó, hasta el “All we are”, pasando por la balada “Für immer”, o por una fascinante versión de “Breaking the law”. Estuvo bien, como digo, pero muchos hemos visto a Doro ya varias veces… y a Overkill muy pocas.

EDGUY: Irrumpe el power en Atarfe. Un potentísimo “Mysteria” abrió la descarga de los germanos. Desmintieron el rumor (a veces cierto) de que en directo este grupo pierde demasiado. Marcaron bien los tiempos dieron espectáculo, y aunque el sonido de las voces no fue todo lo bueno que se pudiera desear, dieron la talla. El set list lo cubrieron en gran parte con el “Hellfire Club”: “Navigator”, “Lavatory love machine”, “The piper never dies”, mezcladas con temas más antiguos, como “Vain glory opera” y la baladita “Land of the miracle”. Después del paripé, finalizaron con “Tears of Mandrake” una actuación bastante buena, pero cargada de las monerías de Sammet, que a veces se hace insufrible, incluyendo una ráfaga final de sandeces contra Bush que no venían a cuento. Personalmente no me van estas cosas: prefiero que el espectáculo sean la música y los músicos, pero aún así un notables para Sammet y sus chicos.

PRIMAL FEAR: Las comparaciones son odiosas, pero ciertamente cuando Ralf Scheppers sustituyó en el escenario a Tobias Sammet pareció que el heavy metal volvía a Atarfe. Y no digo que Edguy estuviera mal: es que la imagen y el sonido de sus compatriotas es mucho más contundente. En apenas una hora de concierto, Primal Fear convenció al personal del poderío de sus temas, y especialmente de la solvencia de Scheppers y del carisma de Matt Sinner, al que el público idolatra. Empezaron por “Final embrace”, y siguieron con temas rápidos e intensos: “The healer”, “Chainbreaker”, un cover de “Metal gods” de Judas, para finalizar con el himno “Metal is forever”, que va camino de convertirse en un clásico. Buen concierto, poca gente echó en falta a UDO, al que sustituían los Primal.

SUIDAKRA: Pasaron un poco inadvertidos de manera un tanto injusta. Tras Primal Fear bajó el aforo del recinto, aunque era mucha la gente que quedaba aún y este grupo de death se iba a encargar de que no se aburrieran. Llegaba la hora de músicas más extremas y Suidakra no decepcionaron a sus seguidores. Comenzaron con “Pendragon·s Fall” y continuaron con temas muy cañeros, entre los que presentaron algunos de su nuevo disco. Una actuación correcta.

BENEDICTION: Poco más o menos ocurrió con estos británicos. Mientras los amantes del metal melódico se retiraban, los del metal extremo descansaban en gran parte pera esperar a Fear Factory. Con una descarga aceptable pero sin alardes, se centraron en su último disco y sus fans, no muchos, no se fueron descontentos.

FEAR FACTORY: Curiosamente el cabeza de cartel no tuvo la afluencia masiva de otras bandas del día, y se pudo admirar su actuación casi plácidamente. Tuvieron la suerte, o el buen hacer, de disfrutar de un sonido mejor que el resto, casi me atrevería a decir que el mejor del festival, especialmente en cuanto a voces. Comenzaron su actuación con temas de su último “Archetype”, al que luego volvieron, pero se centraron más en temas antiguos, además de una extrañísima versión de Nirvana (¡), para finalizar con “Timelessness”. Una tormenta metálica que no dejó indiferente a nadie.

 

SÁBADO.

AGATHODAIMON: Sigue sin ser lo más adecuado un concierto de metal oscuro a las doce de la mañana, pero el cartel del sábado no dejaba más opción. Al menos las personas que asistieron, que no fueron pocas, eran bastante fanáticos de la banda, y la recibieron con bastante entusiasmo. Sin ser el mejor concierto de su vida, cumplieron el guión, y algunos temas como “Serpent embrace” fueron muy destacados.

ENSIFERUM: Tras ellos era el turno de los viking metal Ensiferum. Los fineses fueron los que peor suerte tuvieron con el sonido, hasta el punto de que se cortó a mitad de actuación y tuvieron que para unos quince minutos, algo que en estos tiempos es ya casi inédito. Aún así dieron todo lo que llevaban dentro y la presentación de su disco “Iron” fue muy convincente, además de una tener una imagen medieval muy propia con los temas. Personalmente no pienso perdérmelos en su próxima gira.

DIAMOND HEAD: Todo lo contrario que a los británicos Diamond Head, que de cerrar el festival con probablemente muy poca gente pasaron a un lugar intermedio con la sala llena. Estos clásicos del metal que tanta influencia tuvieron en el trash estuvieron muy destacados. Cierto que tuvieron poco tiempo, y que sólo queda Tatler de la banda original, pero hicieron una descarga muy entretenida, llena de clásicos en los que no faltaron los temas que ha versionado Metallica, “It's electric” y una apoteósica “Am I evil?” como final. Creo que el festival ganó con el cambio de horario, pues me consta que muchas personas no iban a aguardar a ver a los Diamond, y en cambio Rage, a quien sustituyeron, tuvieron una buena cantidad de público.

BONFIRE: Y continuaba el plantel de clásicos, que luego continuaría con Quiet Riot y Megadeth. Bonfire es un grupo eminentemente hardrockero y divertido, y eso fue exactamente lo que hizo: diversión y caña, nada de parrafadas, y sí mucho contacto con el público: Klauss Lessman bajó al público, cantó una versión de “Sweet home Alabama” transformada en “Sweet home España” y “Rock n' roll cowboy” en español. Resumiendo, estuvieron realmente bien y fueron sin duda el grupo más divertido del festival.

ANATHEMA: Como ya hemos comentado, el doom estuvo muy presente en Atarfe. Con Anathema llegó su cenit. Los de Liverpool fueron de lo más destacado del festival. En su concierto no hubo empujones, casi no hubo movimiento: fue un éxtasis de una hora, con cada persona del público expectante, conteniendo la respiración, sintiendo cada tema. Tras “Shroud of false” siguieron “Goodbye”, con una oscuridad sepulcral, o “Disaster”. Para entonces, el público estaba entregado, más que con el grupo más potente de festival alguno. Sólo quedaba la rúbrica, el cover de “Comfortably numb” de Pink Floyd. Sugestivos, apasionantes, Anathema se marcharon como unos de los grandes triunfadores del Atarfe.

RIOT: Volvíamos a los más clásicos con los neoyorquinos Riot. Su actuación no se puede calificar de mala, pero tampoco podemos decir que fuera brillante. Pienso que Mike DiMeo es la estrella del grupo y no fue el vocalista, sino que lo sustituyó Mike Tirelli, a la altura de lo que comentamos: no estuvo mal, pero no es lo mismo. Se centraron en los clásicos de la banda, y tuvieron una gran respuesta sobre todo con los temas del mítico “Thundersteel”, pero se vieron ampliamente superados por muchas bandas del festival granadino. Para muchos que estábamos deseando verlos, fue un concierto correcto pero un poco decepcionante.

HAGGARD: A excepción de Ensiferum, el peor sonido de la noche se lo llevaron los Haggard. Cosa lógica, pues no es fácil ecualizar en veinte minutos la jauría de instrumentos y de ¡32 micrófonos! que manejaban los alemanes. A pesar del constante zumbido que los acompañó toda la actuación, el público se volcó con ellos y fueron de los más aplaudidos de la noche. Está claro que esta mezcla del metal con las músicas tradicionales gusta. Fue un punto de variedad entre los dinosaurios del metal.

QUIET RIOT: Caña, diversión y estilo 100%. Es el resumen del concierto de los Quiet Riot. Sus temas más clásicos, que algunos desconocíamos que se trataran de temas suyos, pero que hemos oído hasta la saciedad. Un Kevin DuBrow agresivo y conectado con el público al máximo que dio todo lo que llevaba dentro. Son un mito para no perderse. Lástima que durara tan poco su actuación, porque merecieron muchos más minutos. De los punteros del sábado.

MEGADETH: Llegaban los cabeza de cartel, presentando su “The system has failed”. Su actuación fue un poco como el disco: gusta, pero no llena, destaca, pero no apasiona. No podemos olvidar que su banda no se parece en nada a lo que fueron los grandes Megadeth y que el tiempo tampoco ha pasado en balde para Mustaine, gripes aparte. Pero sí que mantienen una profesionalidad y una ambientación fuera de lo común. Comenzaron con el temas del “System” “Black mail the universe”, pero después entraron en el terreno de los viejos temas, “In my darkest tour”, “Hangar 18”…Con “Symphony of destruction” el público se volvió loco, y tras una pausa, finalizaron con “Holy wars”. Que sí, que siguen siendo muy buenos, que sus temas son magníficos, que el sonido estuvo por fin bien… pero tras ellos llegó alguien que los dejó muy, muy lejos.

THERION: Cuarenta y cinco minutos, sólo tres cuartos de hora necesitaron Therion para descuartizar a Mustaine. La bestia salvaje devoró a sus compañeros de cartel en cuanto tuvo oportunidad. Acierto completo en los temas elegidos, muy rápidos y potentes. “The blood of Kingu” abrió fuego, después sonaron “Seven secrets of the sphinx”, “Invocation od Naamah”, temas de gran variedad de estilos procedentes de distintos discos… pero no del secreto de las runas (eso es lo único que les reprocho, pero es que sólo eran 45 minutos). Para finalizar, un himno como To Megatherion, que resonó en la nave como una oración en una catedral gótica. Definitivamente, los mejores, los triunfadores absolutos del Atarfe 2005.

RAGE: Pero quedaba un fin de fiesta espectacular. El grupo posiblemente más en forma del metal actual, con tres músicos sobresalientes: Peavy Wagner, que estásiendo elevado al trono de los grandes del metal, es bielorruso Victor Smolski, un fuera de serie con una técnica al alcance de muy pocos, y Mike Terrana a la batería, que simplemente es el más grande. El resultado en cada una de sus actuaciones es arrollador, y en Atarfe no fue una excepción. Con temas clásicos y nuevos, convencieron a los muchos espectadores que quedaban. Empezaron con “Don't fear the winter”, y luego otros clásicos como “Solitary man” u otros temas que van camino de serlo, como “Down”. Con “War of Worlds” el público cayó sin condiciones, y Peavy los remató con el habitual “Higher than the sky”, coreado por todos, en un final memorable.

Y con Rage terminó este pedazo de festival, que ya es referente en el invierno andaluz. El año que viene esperamos tanto más, pero por favor, que esta vez no haga tanto frío y que las carreteras no queden cortadas por la nieve. Con eso me conformo.

F. Javier González.