SAXON / CHINCHILLA

7 de Noviembre de 2004. Sala Arena

Crónica cedida por Mariano Palomo (Alianza)

Antes de nada un pequeño apunte de los alemanes Chinchilla , que abrieron el show y a los que desgraciadamente no llegamos a ver. Según nos cuentan se marcaron una buena descarga de heavy metal bien ejecutado, al igual que en su último trabajo “Take No Prisoners” del que ofrecieron algunos temas, amén de alguna curiosa versión.

Vamos, a lo que vamos. Una vez más teníamos entre nosotros a uno de los grupos más honestos, si no el que más, del heavy metal mundial. Los británicos Saxon venían a presentarnos su nuevo trabajo “Lionheart” y lo hacían en un marco que no era el más adecuado en cuanto a comodidad (ni para los músicos, ni para el público), ni en cuanto a fechas, con un fin de semana plagado de conciertos. Cuando Saxon titularon a uno de sus mejores discos (y no tienen ni uno malo) “Power & the Glory” imagino que no lo harían con ningún animo pretencioso como de definición de sí mismos, pero sin duda es una expresión que les encaja como un guante.

Siguen teniendo el Poder y la Gloria, y una vez más nos ofrecieron todo lo que llevan dentro. No les importó lo pequeño que fuera el escenario de Arena, ni lo cansados que estuvieran, ni nada de nada, llegaron, vieron y vencieron. ¡Ciento Sesenta Minutos! (más de dos horas y media) preñados de veintiocho temas de puro heavy metal, ejecutados con maestría, clase y solvencia, que nos hicieron disfrutar como siempre que tenemos la ocasión de verles en directo.

Aunque lógicamente incluyeron bastantes piezas de su último trabajo, dieron un repaso absoluto a toda su discografía, salvo el “Forever Free” del que no tocaron nada. Empezaron con la “Intro” y el tema título de su última obra “Lionheart”, con Bifford derrochando carisma con su imponente presencia dando apertura a lo que acabaría siendo una actuación memorable. En la primera parte del show parecía que la cosa iba un poco ralentizada, como si se estuvieran haciendo al entorno, en ese intervalo ya recordaron clásicos como “Backs to the Wall”, “Power & the Glory”, “Motorcycle Man”, salpicados de cortes más novedosos como “Beyond the Grave”, “Flying on the Edge” o “Conquistador”.

A partir de “Heavy Metal Thunder” la cosa ya empezó a calentarse en serio, con un Nibbs Carter que parecía una fiera enjaulada con su bajo sin parar de moverse y de provocar al público junto a Biff . Más tranquilos, pero igual de efectivos, se mostraron Paul Quinn y Doug Scarrat con sus guitarras, compartiendo solos y rítmicas, mientras el último fichaje del grupo, el alemán Jörg Michael aporreaba sin piedad su enorme batería. “Broken Heroes” y “Dragons Lair” supusieron un pequeño punto de inflexión, tras el cual Biff hizo el numerito de romper el set list para dejar que la gente pidiera las canciones; está claro que no nos hizo caso completamente, porque las siguientes en sonar las tenían programadas, “Man and Machine” y un mini medley con “To Live By the Sword” y “Unleash the Beast” que les quedó bastante curioso.

Pero luego si que atendieron al reclamo popular con “Ride Like the Wind” que sonó magnífica, y a la que sucedieron la más hard “Rock The Nations”, la solicitadísima “Crusader” o la acelerada “This Town Rocks”. Por aquel entonces Bifford ya nos quería mandar a dormir, pero ni ellos ni nosotros teníamos ninguna intención de parar la fiesta. Así que decidieron seguir con el último tema que nos ofrecieron de “Lionheart” , la cañera “Witchfinder General” y con la más espesa “Dogs Of War”. Y desde entonces hasta el final, entre baciles, saltos y coros cayeron clásico tras clásico: “Never Surrender”, “Princess of the Night”, “Solid Ball of Rock”, “Strong Arm of the Law”, “20.000 Ft.”, “And The Bands Played On”, “747 (Strangers in the Night”, “Wheels of Steel” y “Denim and Leather”.

me voy a detener en cada uno de ellos porque todos sonaron gloriosos y nos hicieron disfrutar como locos y sería injusto resaltar alguna sobre el resto. Ojalá todos los grupos pudieran mantener la energía y la honradez de Saxon tras tantos años de carrera. ¡Enormes!.

Texto: Mariano Palomo

Foto: Diego L. Pérez