METALMANIA SESSION

25 de junio 2004. Plaza de Toros. Valencia

Casi todos sabemos los acontecimientos previos que, a nivel de organización, han rodeado a este festival. No me corresponde a mí juzgarlos, aunque como es lógico tengo una opinión al respecto, sobre todo después de vivir la experiencia del año anterior y de esperar, con incumplidas expectativas, la llegada de éste. Me limitaré a comentar parte de lo acontecido en el Metalmanía 2004, aunque sería bueno analizar, de manera más pormenorizada, los acontecimientos previos a la celebración del macroconcierto (que no festival, si se compara con anteriores y grandes precedentes).

Ronnie Atkins y los suyos enormes en Valencia

Con puntualidad exquisita, a la hora taurina por antonomasia (las cinco de la tarde), el primer toro metalero (curiosamente eran seis) salió por la puerta de chiqueros, digo, al escenario. El lugar, el coso de la plaza de toros de Valencia. Los que conocemos y hemos visto a PRETTY MAIDS sabíamos que no iban a defraudarnos, fundamentalmente por el oficio y la entrega de la banda. Muchos sabemos que grandes grupos de hard rock y heavy metal que nos visitan ofrecen conciertos sin fuste, bandas que se arrastran y que viven de su pasado, convirtiéndolo en un mediocre presente. Esto no sucede con los daneses, que siguen dando lo mejor de sí en cada concierto. Eso les honra, y por eso les tengo entre mis grupos de hard& heavy favoritos. Obviamente, no presentaban ni álbum ni temas nuevos, pero tenían muy claro que su set list sería del agrado de sus fieles seguidores. Desde el principio, buscaron ganarse al público, cosa nada fácil, porque ni tuvieron luces, ni contaron con los mejores medios, y pillaron a la gente despistada o entrando al recinto. Eso sí, con un gran sonido, quizás de los mejores del evento. Descargaron toda una batería de clásicos, empezando por la magnífica intro que da pie al “Back to Back”. Después, “Raise Your Hands”, para continuar por terrenos más melódicos, pese a la naturaleza metalera del festival. Sonaron así las preciosas “Ever Give It Up” y sobre todo “Wouldn´t Miss You”, llena de musicalidad y buenos teclados. Por cierto, el nuevo teclista, de cuyo nombre no me acuerdo, lo hizo muy bien, y nadie se acordó de André Andersen (Royal Hunt), un genio que les acompañó en su anterior gira por España. Mención aparte merecen el vocalista Ronnie Atkins y Ken Hammer a las guitarras. Llevan toda la vida al frente de Pretty Maids , lo hacen de vicio, y tienen la ilusión y las ganas de siempre, ¡Se puede pedir más?. Seguimos con el concierto. Después de un tema más cañero, como fue “Sin Decade”, de su álbum homónimo, y de que Ken Hammer ofreciera un recital de guitarra (por cierto, cambió varias veces de guitarra, la mayoría de ellas Gibson), sonaron sus temas insignia, como fueron “Yellow Rain”, la preciosa balada “Please Don´t Leave Me” (Thin Lizzy) y cerraron con “Love Games”, para placer de todos en la plaza, seguidores o no de Pretty Maids , que disfrutaban del concierto. Por petición popular, y aunque no sea muy común que el primer grupo de un festival ofrezca bises, salieron de nuevo. Descargaron la tremenda “Future World “ y un tema de sus primeros discos, como fue “Red Hot and Heavy”, con pique vocal incluido entre Ronnie y el público presente. En definitiva, excelente faena torera de los Pretty Maids . Tocaron sus mejores temas para un público que supo reconocer el oficio, la personalidad y el buen hacer de los daneses.

El General Udo conquistó la plaza

Sin duda, nuestro amigo UDO encajaba como un guante en este tipo de festival, con mucho público adicto al heavy metal de la década de los 80. Todo sabemos que Udo fue vocalista de los añorados Accept, y muchos de nosotros tenemos clásicos de los alemanes entre nuestros temas favoritos de heavy metal. Por eso, no se complicó la vida. Sabía perfectamente lo que demandaba la audiencia, y salvo algunos guiños, pocos, a su propia discografía, el resto fue un compendio de canciones famosas de sus mejores épocas con Accept. Apoyado por una formación sólida, la cual pudimos ver en Madrid, y sobre todo por su fiel escudero Steffan Kauffman , metido ahora en tareas guitarreras y coros, ofrecieron lo que se pedía de ellos, un gran concierto de heavy metal. Abrieron fuego con la canción que da titulo al último disco en estudio de Udo , “Thunderball”, un tema rápido y poderoso, perfecto para abrir el concierto. Siguieron con la pegadiza “Fire Guns”, para desatar después la pasión tocando el corazoncito metálico de la gente “Metalheart”, todo un himno del metal que fue coreado por todos los presentes. Seguimos con el concierto de Accept, digo, de UDO. Por supuesto, la estética seudo militar, el pelo rapado y las botas del ejército no podían faltar en la facha del vocalista alemán. Siguieron los clásicos como “Living for Tonight”, y para que el recuerdo de Accept fuera todavía más presente, me contaron que los amplis Marshall que acompañaban la descarga tenían el logotipo Accept . ¿Qué decirte?. Sonaron después “Retless & Wild” y la añeja “Son of a Bitch”. Alguien le debió decir a Udo que tenía temas propios dentro de su repertorio, porque sonaron “Man and Machine”, y sobre todo un temazo como “Animal House”, tema del álbum que fue el primero de UDO después de abandonar Accept, y que sonó tremenda (me hizo recordar cuando le vi hace un montón de años presentándolo en el pabellón, teloneando a Ozzy Osbourne). Dejó para el final la gloriosa “Balls to the Wall” (¿Quién se atreve a decir que esta canción no está entre las favoritas del público del metal?), que fue aclamada al unísono por toda la audiencia.

Evidentemente, UDO no podía faltar , por clamor popular, a la cita con los bises. Sonaron dos superclásicos del mejor álbum, para muchos, de Accept “Retless & Wild” , la recordada “Princess of the Dawn” y la rapidísima “Fast as a Shark”, que sigue teniendo una batería demoledora, pese a que Steffan no esté ya dedicado a las baquetas. Excelente concierto de UDO. Te diré lo que sentí, como un flash back, una especie de regresión en el tiempo. Yo pude ver a los Accept teloneando a Maiden (con el “Balls to the Wall” ) y acompañados de Dokken ( “Roussian Roulette” ), y lo pasé tan bien que recordé aquellos maravillosos momentos. Puede que el heavy metal alemán de los 80 sea para nostálgicos, incluso algunos dirán que suena decadente y trasnochado, arrollado por nuevos sonidos metaleros, pero a mí me hizo sentir y me puso las pilas. Seguro que a muchos en la plaza de toros de Valencia les pasó lo mismo.

Jesús “Nono” García

No vamos a perder mucho tiempo, ni espacio, que no nos sobra, con los británicos Cradle of Filth , en dos palabras: in - soportables. Tocaron, o algo así, una hora, pero fue sin duda el concierto más largo de mi vida. Lástima que no se pudiera salir antes de la plaza de toros, por lo que tuvimos que escapar para despejarnos tras la pesadilla y para cenar durante la actuación de In Flames, que en principio no nos llamaban demasiado la atención, pero que según nos cuentan y por los dos temas que cerraron su aparición en el coso valenciano y que pudimos presenciar, mejor hubiera sido haber cambiado el orden en el cartel con los individuos antes mencionados, porque lo hicieron bastante bien; esperaremos a mejor ocasión para poder ver a los suecos.

Mariano Palomo

La verdad es que un servidor no debería estar escribiendo esta crónica. No, no es porque no sepa nada de los germanos de la calabaza o porque no les prestase atención, todo lo contrario. El caso es que tanto a los componentes del programa La Hoguera como de La Ciudad Sin Nombre no se nos concedió una acreditación para el evento, en un gesto que no comprendemos ni, por supuesto, nos agradó en su momento. En fin, para que vean los organizadores que aún así, estos programas cumplen (que se apliquen el cuento) aquí está la crónica. Al turrón...

Deris y Cia. patinaron en el Metalmania

Tras los suecos In Flames , que dejaron un agradable sabor de boca, aparecieron en escena (con cierto retraso, eso sí) los teutones HELLOWEEN , una banda esperada por todos visto cómo se desarrollaba el evento y a su última venida a Madrid y el buen sabor de boca que dejaron. Pues bien, no estuvieron a la altura del resto de formaciones (excluyo, por supuesto, a los infumables Cradle of Filth). El sonido no les acompañó en casi ningún momento, el ataque a los clásicos de la banda no fue todo lo agraciado que fue en su anterior gira y las gambas campaban por doquier en ciertos pasajes. El caso es que, aún así, a muchos nos salvó el que el repertorio era de auténtico lujo: desde el comienzo con “Starlight” de su primer mini-Lp (bastante saturado y algo desconocido, debido, sobre todo, a la voz de Mr. Andi Deris , como en los otros clásicos), pasando por “Future World”, “Keeper of the Seven Keys”, “Dr. Stein” y “Eagle Fly Free” de sus afamados “ Keeper of the Seven Keys” , así como “Power” del “Time of the Oath” , “If I Could Fly” de “The Dark Ride” (la verdad, la que menos pintaba esa noche; ¿por qué no la cambiaron por una de “The Master of the Rings” , por ejemplo? Pero para gustos...) o el final apoteósico con “How Many Tears”, de su debut : “Walls of Jericho” . Hubo un tema, al menos, que se quedó en el tintero debido a su escasa puntualidad para comenzar el show y las ganas con que siempre nos quedamos al no escuchar el mítico “I Want Out”. Andi Deris estuvo regular, aunque se llevó a la gente de calle con el detalle de hablar su particular español, el cual, cada día domina más; los pilares básicos, el guitarrista Michael Weikath y el bajista Markus Grosskopf en su línea: como la noche y el día, el primero desganado, con aire indiferente y el segundo vibrando y moviéndose sin parar. Los nuevos, Sascha Gerstner (guitarra) y Stefan Schwarzmann (batería): correctos, cumpliendo su papel. En fin, algo decepcionantes los alemanes, pero con los que al menos disfrutamos cantando todo el repertorio de clásicos, fiel reflejo resumido de lo que fue su gira propia. Si hubiesen sonado un poco mejor hubieran sido grandes esa noche... La Calabaza se nos quedó a medias (que no en calabacín).

Juanma Martínez

Halford, Metal God

Downing + Tipton = Sincronización

Y llegó el momento, la razón de que la inmensa mayoría de los congregados en Valencia estuviéramos allí. La vuelta de la alineación más gloriosa de JUDAS PRIEST fue capaz por sí sola, y a pesar de los muchos contratiempos del Metalmania, de juntar a más de seis mil entregados seguidores, que hubiéramos sido muchos más si se hubieran hecho las cosas con mayor rigor y organización desde un principio. En cualquier caso vamos a centrarnos en el show. Puesta en escena sobria y elegante, con un montaje no demasiado espectacular, con el telón del “Ojo Eléctrico” tras la batería y del que salió Mr. Carisma Halford entre los acordes de “The Hellion”, para bajar unos escalones que llevaban hasta el escenario y que entre robóticos movimientos al son de “Electric Eye” y de “Metal Gods” tras los que se unió al resto de la banda que le esperaba junto a la entregada audiencia. El sonido perfecto y la sincronización absoluta de las dos parejas Tipton / Downing en las guitarras y Travis / Hill en la base rítmica se mantuvo en todo momento, con un Halford que supo adaptar a la perfección su voz a las posibilidades que tiene en la actualidad, sin llegar a esos subidones sostenidos de antaño, pero interpretando, tanto vocal como visualmente, todos y cada uno de los temas con una clase y elegancia al alcance de muy pocos. Por supuesto el set estuvo plagado de clásicos, obviando los erráticos trabajos con Ripper, desde las iniciales mencionadas, pasaron por casi todos los discos de la carrera de la banda, aunque dejaron fuera el “Ram It Down” del que creo podían haber hecho algún tema como “Heavy Metal” o “Under Blood Red Skies”. Mención especial para los más clásicos y con los que todos vibramos en su momento en el directo en Japón del 79 “Unleahead in the East” , piezas del nivel de “Victims of Changes”, “The Green Manalishi” o “The Ripper” hicieron que volviera a sentir lo mismo que hace años cuando los escuchaba en las cintas que marcaron mi despertar al heavy metal. No menos emotivo fueron “Beyond the Realms of Death” y la nueva versión de “Diamonds and Rust” llena de sonidos acústicos y con Scott Travis espectacular marcando el ritmo con su plato, algo que le falló precisamente en uno de los temas en los que más suele lucirse, como es “Painkiller” en el que se perdió en alguna ocasión, pero que no desluce en absoluto su tremenda aportación al grupo. La poderosa “The Sentinel”, la magistral “Touch of Evil”, una acelerada “Turbo Lover” o la inevitable “Breaking the Law” conformaron parte de un repertorio que se completó con unos bises de lujo marcados desde el inicio por la salida de Halford sobre su mítica moto con “Hell Bent for Leather” llevándonos hasta lo más alto, bandera española en mano y haciéndonos vibrar con las más festivas “Living After Midnight”, “United” que fue la que mejor sonó de la noche, y la comunión final con el público en “You've Got Another Thing Comming” que acabó de saciarnos. Después de las casi dos horas de actuación el comentario era casi unánime entre los presentes, quizá Halford no llegue como antes, quizá apenas se mire con los demás miembros del grupo, quizá esta reunión sea sólo por dinero, pero cuando las cosas se hacen con esta profesionalidad, con esta clase, y con este carisma, sólo queda rendirse ante ellos y decir bien alto: ¡THE PRIEST IS BACK!, ojalá sea por mucho tiempo.

Mariano Palomo. (Texto Judas Priest y todas las fotos)